viernes, 28 de mayo de 2010

Nuevas fotos de Alex




Y la pregunta sigue siendo....Por qué Vanesa? POR QUÉ????????

sábado, 22 de mayo de 2010

Ensueño en Buenos Aires. Capítulo 7

7.


Cuando el doctor dijo señor
Lo felicito es un varón
Como poder explicarlo ¿como?, como poder explicártelo
El amor de un padre a un hijo
No se puede comparar
Mucho más que todo no si vos sabes


Vicentico


Gabriel miraba embelesado a su pequeña hija e increíblemente veía un gran parecido entre ellos; no obstante madre e hija no parecían muy emocionadas.

-Explicame- comenzó el doctor tratando de serenar todas las emociones que en su corazón se venían conteniendo y parecían a punto de explotar a flor de piel-. Explicame todo en orden, primero quiero saber por qué te fuiste, por qué me separaste de mi hija y, por último, por qué se te dignó volver. Explícamelo ya.

-No hables fuerte. Pensá en Diana
-No seas sinvergüenza que la que no piensa en Diana, acá, sos vos- dijo Gabriel fulminando con la mirada a su interlocutora-. Vení Diana, vení a mirar la tele. ¿Pongo los dibujitos?

-No, a mi me gusta la novela- objetó caprichosa
-Pero es de noche, no podés mirar las novelas de la noche- le dijo con suavidad
-Mamá me deja- protestó cruzándose de brazos

-Pero papá no. ¿Me oíste? Se miran dibujitos o nada- replicó con seriedad como si estuviese acostumbrado a hacer aquello cada noche de su vida. Una angustia terrible lo invadió. ¿Cuántas otras cosas él se habría perdido de la vida de su hija? ¿Cuánto se habría perdido de corregir, enseñar, vivir, disfrutar, consolar cuando se lastime una herida o sanar un corazón roto?

La niña calló y se puso a ver el canal que para su padre seguía llamándose “Magic Kids” y ella lo conocía como “Disney XD”, él miró extrañado la televisión y sin más se dirigió a hablar con Laura.

Se sentaron en la mesa, mientras un aire de tensión se expandía en el ambiente, y suprimiendo las cortesías de la vida social, como invitar un mate o un café con biscochitos, Gabriel preguntó;

-¿Y?

-Bien- comenzó la mujer tras un largo suspiro- Me enamoré, como jamás en la vida. Me enamoré como nunca me habré enamorado de vos. Y decidí irme con él, lejos, a algún lugar en el que no me encontrases. Le dije que nuestra hija era de él y comenzamos a construir un futuro. Pero el tiempo…el tiempo deterioró el amor, es más ya no sentía nada por él, tal vez fue solo una obsesión. ¿Quién puede saber?

-¡¿Quién puede saber?!- replicó enfadado conteniendo las gruesas lágrimas de bronca que de sus ojos querían asomar y con un ademán se contuvo de no pegarle, sólo por ser mujer.
-¡También fue duro para mi regresar! Quiero que me perdones, por favor- suplicó

-Nunca en mi vida podría perdonarte… ¿no tenés parámetros del bien y el mal? ¿No sabés todo lo que me sacaste durante estos años sacándome a mi hija? No vengas ahora con eso del arrepentimiento, porque no tenés perdón…cuando los abuelos se enteren que durante dos años se perdieron de ver crecer a su única nieta, tal vez la última que tengan en su vida. Fuiste egoísta. Fuiste una porquería.

-Yo…
-Vos nada. Escuchame- le dijo tomando calma y volviéndose firme, recuperándose de la inestabilidad sufrida-. Yo no te voy a sacar la custodia, si es que te venís a vivir cerca de acá. Yo puedo alquilarte algo a unas cuadras de acá. Pero quiero que trabajes, para que no le falte nada y para que el día de mañana te vea como un ejemplo y no recuerde la madre que tiene ahora- prosiguió duramente-. Quiero verla todos los días, o día por medio como exagerando y los fin de semana llevarla a pasear a dónde se me de la gana

-Muy bien- coincidió agachando la cabeza


Al otro lado de la ciudad ya amanecía, y Cecil y Luca habían pasado la noche viajando en el tren Sarmiento ida y vuelta, ida y vuelta durante horas. Hasta que el hambre los hizo bajar de ahí, nuevamente en la estación de Once

-Por favor, no pasemos cerca de lo de Gabriel- suplicó Cecil cuando comenzaban a caminar introduciéndose en la plaza Miserere

-Bueno…pero te aseguro que a la guacha esa de Laura la habrá rajado a la mierda, no te preocupes. Para mí lo único que quiere el doc. es a su hijita- le dijo Luca con seguridad

-Hoy había festejos en la plaza ¿no?- preguntó la chica tratando de cambiar de tema-. Por el 25 de Mayo y los doscientos años o algo así

-Sí…pero va a ser re aburrido, y lo último que tengo ganas es de escuchar a la vieja esa hablar- dijo Luca demostrándole a Cecil que con diecinueve años todavía era un adolescente rebelde y sintió hacia él un cariño de madre, a pesar de que la diferencia de edad era de solo cinco años, entre su madurez había una distancia abismal.
-No seas irrespetuoso con la presidente- lo regañó

-Claro, ella me respeta mucho ¿no?- contestó realmente triste y Cecil comprendió que el rechazo que sentía hacia cualquiera de esas figuras era comprensible, tal vez él no era ningún angelito de Dios, pero tampoco tuvo la posibilidad de tener contención en un hogar o en una escuela, nadie que pensara en él como alguien con un futuro, una persona con potencial
-Tenés razón- lo consoló la chica-. Pero vamos a ver que onda. Che ¿Tenés pensado estudiar algo?
-Demasiado me costó el secundario- dijo riendo de la descabellada pregunta de su amiga
-Pero… ¿No hay nada que te guste hacer?

-No, bueno si hubiese algo que me guste sería solo para decepcionarme después y eso no me gusta. Prefiero ser feliz con nada, que vivir atormentado de sentido- le contestó un Luca filosófico
-No me vengas a hablar en forma de Tango, y además con intentar no perdés nada, si ya tenés la base…aunque sea dura y se caiga a pedazos la universidad pública es una de las mejores.

-Bueno…me gusta el fútbol. Podría ser periodista deportivo, pero no se si me da el bocho- argumentó débilmente
-No seas tonto, mañana voy a ver cuando te podés inscribir y el año que viene empezás
-Pero…
-Pero nada. Es mi última palabra. Y vas a trabajar para devolverle centavo a centavo lo que a Marianela le robaste
-Muy bien- coincidió agachando la cabeza



-¡Papá!- gritó Marianela al entrar en su casa y verlo tirado en el suelo con una mano en el corazón y respirando entrecortadamente. Tenía el teléfono sobre su regazo y unas cuántas boletas esparcidas por el piso- ¿Qué te pasó?- le preguntó desesperada mientras se agachaba a su lado. Desesperada buscó una almohada para él y luego llamó a una ambulancia

-Hija- expresó con dificultad- me duele mucho
-¿Dónde pa?
-En el corazón.
-No te preocupes, ya…ya llega la ambulancia. Quedate tranquilo- respondió con tal nerviosismo que sería imposible de tranquilizar a nadie.

Recién a la media hora la ambulancia llegó y el señor Landau fue trasladado al hospital dónde trabajaba Gabriel, por pedido de Marianela. Luego de una pequeña intervención quirúrgica el médico dijo;
-Él está estable por el momento. Sufrió un pre-infarto, pero es crucial para su recuperación que no sufra de ningún estrés porque puede ser fatal. Dígame… ¿el paciente sufrió algún episodio traumático reciente?
-Sí- respondió la muchacha con resentimiento- Sufrió una gran estafa y se enteró esta mañana
-Es una situación muy complicada y también le recomiendo a usted estar acompañada de algún familiar o amigo, por si necesitamos hacer algún trámite que el señor Landau no esté solo
-El amigo más cercano de la familia es un doctor de este establecimiento…Gabriel Duncan, no se si lo conoce
-Si, si Claro. El doctor jovencito. Sería bueno que lo llame a él o a cualquier amigo o familiar- dijo el doctor y se alejó, cuando la muchacha ya comenzaba a marcar el número de su amigo, después de varios tonos atendió, con una voz que denotaba cansancio
-¿Hola?- respondió desde el otro lado
-Gabi ¿podés venir al hospital?- preguntó la chica conteniéndose de no llorar por el miedo y el desamparo que sentía en aquel lugar tan angustiante
-¿Estás bien? ¿Qué pasó?
-Sí, yo sí. Papá tuvo un pre-infarto

Gabriel en otras palabras echó a Laura de su casa y se quedó con su hija, prometiéndole que al día siguiente iba a tener un lugar cercano dónde residir, pero que había surgido una urgencia, que se fuese a un hotel por solo esa noche
Sin saber nada de lo ocurrido, llamó a Luca contándole la situación y, por supuesto, este decidió concurrir al hospital también y como Cecil estaba a su lado también le contó lo ocurrido al señor Landau, pero no le dijo que Gabriel estaría allí

-No entiendo- le dijo la chica- a vos ¿Quién te llamó? Creo que serías la última persona a la cuál Marianela llamase
-Los del hospital. Ella no tiene parientes cercanos además del padre. Desde que su madre murió ya no se hablan.
-Entiendo, vamos- le contestó y se dirigió hacia el sentido contrario del que caminaban con apremio- el Bicentenario tendrá que esperar doscientos años más.


Eran las nueve de la mañana cuando en la sala de espera apareció por el extremo del pasillo, un alto, joven, rubio y bien vestido doctor que llevaba de la mano a una niña caprichosa.
Mientras que por el otro una chica de rulos alborotados y mirada ensoñadora iba acompañada de un casi adolescente con gorra de Nike, piercings y su particular remera del Barcelona. En el centro del pasillo una pelirroja que parecía salida de una propaganda de “L’Oréal París” a punto de decir “Porque vos lo valés” estaba recostada tristemente en el umbral de la habitación 317 dónde su padre se recuperaba lentamente. Los cinco se encontraron frente a la habitación y se miraron desorbitados, sin saber por dónde empezar a hablar.
Marianela se preguntaba… ¿quién era aquella pequeña que acompañaba a su amigo? ¿Por qué demonios se encontraba Luca allí, quién había sido el culpable de todo aquello? ¿Por qué Cecil había llegado con Luca? ¿Por qué tenía que pasarle todo aquello en un solo día?
Diana pudo observar lo perturbada que se veía la amiga de su padre y con su sencilla visión del mundo resolvió resolver los problemas de aquella con un fuerte abrazo que sólo llegaba a las rodillas de Marianela, la chica conmovida se agachó y dejó consolarse por la pequeña durante largo rato sin decir palabra.

Ensueño en Buenos Aires. Capítulo 6

6.


Si una estrella más cayó
este cielo llora
si nadie reclama luna y luz
este mar ya se secó.
León Gieco

El día había sido de sonrisas y felicidad para Cecil, sentía un tibio calor en su estómago que se acrecentaba con cada abrazo, con cada caricia de Gabriel. Sabía que al otro día iba a tener problemas con las señoras que no les había planchado su ropa y que tenía que entregar un artículo sobre “San Justo” para el diario; pero en aquel momento, prefirió aceptar la invitación de él a su casa.

Tantas prohibiciones y sufrimientos conocía la muchacha que parecía saludable poder bajar la guardia y dejarse llevar por su corazón, que rara vez lo escuchaba.

Recordaba a Marianela diciéndole desde que eran adolescentes, que ella debía disfrutar más y preocuparse menos. Quizás había tardado mucho tiempo pero comenzó a hacerles caso a sus simples y contundentes concejos

Miró a Gabriel que buscaba las llaves de su auto y como el reflejo de la luna embellecía más su rostro. Tal vez, era un perfecto héroe romántico salido de algún libro de Goethe, o el amor que sentía cegaba su visión de la realidad haciéndole creer que era un príncipe con su corcel, un precioso Mercedes, venía a rescatarla de su extraña vida. Pero la misma luna fue la que reflejó en aquel minuto algunas normales imperfecciones, alguna marca de la infancia y se sintió más tranquila en una realidad tangible.

-¿Qué pasa?- preguntó dedicándole un sonrisa- ¿No querés venir?
-No…te estaba mirando- le dijo mientras seguía observándolo
-¿Te gusta lo que ves?- inquirió dulcemente
-Mucho- le respondió riendo y subió al automóvil.
-Hace mucho tiempo que una chica no subía a mi auto- comentó una vez comenzado el viaje- Es como si volviera a ser nuevo en esto…Laura es como un estigma para mí, pero prometo sacar su recuerdo del medio.

Cecil volvió a sentirse tensa, como un mal presagio, cada vez que él nombraba a su antigua novia una barrera invisible los separaba en años luces ¿Era posible hacer que él se olvidase de ella? ¿Era posible cerrar aquella historia?

-Perdón- dijo él con voz queda
-No hay problema, las cosas no desaparecen de un día para otro.
-¡llegamos!- anunció virando de aquel tema escabroso.

Descendieron del coche y fueron acercándose al umbral, de la puerta de entrada de la casa de Gabriel. En la oscuridad se podían divisar dos figuras que se salvaguardaban del frío viento de la noche; una noche pálida, sin estrellas, en un inmenso cielo nublado.
Cecil pudo ver una gran diferencia en las alturas de aquellas personas y su miedo de ser sorprendidos por un asalto, disminuyó en expectativas, pero siguió alerta y miró con sospecha Gabriel que llevaba del brazo.

-No te preocupes- susurró- capaz…vienen a pedir algo para el hogar de chicos, siempre viene gente a vender, a pedir. Algunos les doy, porque sé, que son buena gente.
-Sí, seguro.

Las figuras que antes se encontraban oscurecidas, mostraron su forma cuando se aproximaron a la luz. Ahora se veían bien definidas dos personas; una mujer y una niña.

-¡Laura!- exclamó eufórico, con una mezcla de inminente sorpresa, odio y amor. En ese momento un frío nival recorrió la espalda de Cecil y aquel mal presentimiento se veía convertido en realidad de la manera más cruel que alguien se puede imaginar. Ella creyó soltar su mano, pero en ese momento Gabriel la sostuvo aún más fuerte que antes- Cecil, ella es Laura
-Y ella es la dulce Candela- anunció Cecil tristemente pensando en un recuerdo cercano
-Se llama Diana…como la princesa- respondió Laura acercando a la bella nena, de dos años, a la luz de la luna que reflejó su cabello castaño claro; como el de su padre y sus ojos oscuros con dos motitas de luz; como su madre
-Muy ensoñadora- comentó Cecil con abatimiento- y pretenciosa.

El que se había quedado completamente mudo; sin voz ni mando: fue Gabriel. Sus ojos no expresaban emoción alguna y su cuerpo estaba tenso como una piedra. De repente se estremeció y soltó la mano de Cecil para cargar en sus brazos a su presunta hija.

La nena no parecía entender quien era aquel, que la sostenía en brazos y lloraba de emoción. Su madre solo le había dicho que iban a visitar a un antiguo amigo suyo, y que al llegar, ellos tenían un secreto que contarle.

-Hijita, hijita. ¡Yo sabía que en algún lugar estabas!- articuló entre lágrimas de felicidad
-Laura… ¿dónde estuviste todo este tiempo?- preguntó con un fuerte rencor en su voz
-No se si es momento ahora, Gabriel- comenzó Laura- Ella todavía no lo sabe. Diana, Gabriel es tu papá.
-Ya me di cuenta, Laura- dijo Diana soltándose de los brazos de su nuevo papá que la miraba encandilado
-Mamá. Te dije que me digas mamá, no Laura- le retó
-Bueno, Lau- se burló

Gabriel se río nervioso, jamás había conocido un menor de dos años tan pedante como Diana mostraba ser. En la oscuridad de la noche buscó la mano de Cecil, al no encontrarla se dio la vuelta y descubrió que la muchacha ya no estaba. Se sintió tirado de dos fuertes cadenas, pero en ese momento su corazón parecía que iría a colapsar de la emoción.
Luego acarició la cabeza de su hija y le dio un caramelo que sacó del bolsillo. “Espero que ser padre sea tan simple como eso” pensó. Y dirigiéndose a Laura dijo

-Tenemos que hablar.




Cecil necesitaba alejarse del centro, la situación hacía que se sintiese desbordada. Llegó a la estación de Once y se subió al tren Sarmiento. Agradeció que aquel fuese el último tren de la noche. Porque ese es el único horario que no se viaja como vacas que van al matadero, el único horario que quizás encuentre algún asiento un tanto desoldado para sentarse.
Corrió por la plataforma y logró subirse al coche furgón antes de que partiese. Tal vez no había gente que se aplaste y puertas abiertas atentando contra la vida de los pasajeros, pero la particularidad de ese horario, estaba en la gente.
En el furgón la mayoría eran hombres entre jóvenes y adultos. Unos cuántos consumiendo marihuana y otros muchos muriéndose en el paco. A Cecil le vino a su mente una frase del rock nacional “Y al chico que aspira tren, mientras viaja en poxirrán”. Sí, al pobre le faltaba un poco de suerte. Si Cecil se sentía deprimida antes, aquella imagen la hundía en la tristeza

Comenzó a caminar y entre los pesados comentarios que recibía divisó a un chico al final del vagón, sentado en el suelo una lágrima corría por su mejilla.

-¡Luca!- lo llamó- Que suerte…ya tenía miedo de estar sola acá
-¡Chica loca! ¿Qué haces acá?- dijo incorporándose y tratando de ocultar las lágrimas
-¿No salías con Marianela hoy?... ¿Vos qué hacés acá?
-Me mandé una macana grosa con el padre. Soy un pelotudo, la verdad- comentó
-Ya sé, lo cagaste con las cuentas bancarias. Soy muy perspicaz, lo sabía desde el primer momento que te vi en el bar, nada es casualidad. Por eso averigüé lo que pude sobre vos, tenía miedo que seas algún tipo peligroso y le hagas daño a mi amiga. Pero como lo tuyo fue un robo sin golpes, ni rehenes, y sin violencia, te creí inofensivo y esperé a que sólo le confieses la verdad. ¿No esperarás que una hija te elija antes que a su padre? Que por cierto, aunque ambicioso, es buen tipo.
-¡¿Qué?!- preguntó atónito- ¿Tanto tiempo al pedo tenés para andarme siguiendo durante un mes?
-Sí, mucho tiempo. Soy columnista de un diario, filósofa de la vida y plancho camisas. Y además tengo tiempo de jugar a Sherlock Holmes.
-No sé que hacer. La perdí para siempre- se lamentó
-Yo también creo que perdí a Gabriel
-Se ve que no es un buen día para los pobres- reflexionó Luca mirándose a sí mismo, a su amiga y a todos los desamparados que habitaban el furgón- ¿Qué pasó con el doctor?
-Apareció la esposa con la hija de los dos
-No sé quién de los dos está más jodido. Pero tenemos que hacer algo para recuperarlos- dijo Luca con una triste sonrisa
-O tal vez no- dijo Cecil pensativa, dando comienzo a unas de esas extrañas reflexiones a su manera particular de ser- Mirá, después de que perdiste a la mejor mina que te pudiste haber cruzado en la vida, creo que ahora aprendiste la lección y no vas a volver a robar. El padre de Marianela, luego de perder una fortuna, quizá deje a un lado el lujo y aprenda a ser humilde. Marianela perdió su amor y su fortuna, pero cayó en una realidad que no siempre vivió y además conoció la verdad, que muchas veces es sobreestimada.
-Puede ser- anunció Luca tratando de entender las complicadas, para él, palabras de Cecil- Pero… ¿decís que está bien que seamos todos infelices con la puta verdad? ¿Y qué hay de vos con Gabriel?
-Bueno…Gabriel recuperó a sus dos luces que tanto extrañaba; tiene a su hija y a su mujer. Una familia, creo que los cuatro anhelamos tener una familia propia…puede que vos todavía no porque recién tenés diecinueve…pero pensá que Marianela tiene veintidós, yo veinticuatro y Gabriel veintiséis. Es el momento de ser adultos, y ninguno todavía tiene la estabilidad que nuestros padres tenían a nuestra edad
-¡Ves que te vas a la mierda!- le contestó riendo- en ningún momento me dijiste qué ganás con perder a Gabriel
-No gano nada, pensé que había asomado la cabeza a la luz y veo que la hundí tres metros bajo tierra- comentó mientras el frío viento volvía a filtrarse por las rendijas de las ventanas y el tren que ambos habían tomado sin rumbo fijo que aventuraba a los recónditos sitios del conurbano bonaerense


miércoles, 19 de mayo de 2010

La situación de Cerati

FUERZA GUSTAVO.

Todos tus fans estamos con vos

Pensar que hace menos de un mes lo estábamos viendo en vivo por el recital de Chile...De verdad a todos nos pone muy mal la noticia, más allá de sin son ricoteros o son público de Soda, es una figura que nunca jodió a nadie, que desborda de talento y una gran influencia para el rock latinoamericano. Que Dios lo cuide.

"No hay evidencia de deterioro neurológico"

El jueves por la tarde se dio a conocer un parte médico que da cuenta del estado de salud de Gustavo Cerati. "Su condición permanece estacionaria y sometida a monitoreo intensivo y manejo de todas las variables. Para el momento no hay evidencia de deterioro neurológico con relación al día de ayer. Otros órganos y sistemas se encuentran dentro de la normalidad. Su situación es crítica y es valorada e interpretada en términos de tendencia. El proceso evolutivo es lento", dice el comunicado

Esta será la última información oficial hasta el viernes por la tarde, cuando se dará a conocer un nuevo parte en un día clave, ya que se le podría empezar a retirar la medicación de sedantes al músico, que está en un estado de coma farmacológico inducido

Fuente Rollingstone.com.ar.

Esta entrada se irá actualizando con las respectivas noticias.

Argentina abrazó a Argentina



Redundante como "Perugia producciones Perugia" xD, Argentina abraza a Argentina fue un recital a beneficio este domingo que pasó y estuvo "muy bueno", donde el rock convocó a 60.000 personas en el predio de Belgrano y 238.140 kilos de alimentos se recolectaron. Desde la parte solidaria es una idea excelente y agradezco que en mi país haya gente como Juan Carr (red solidaria) que mueva el culo para hacer algo por la gente y haga que todos nos movamos, eso es lo que hace falta.

hubo música para todos los gustos todas las edades y todas las inquietudes xD abrieron de sorpresa Miranda! Cuando algo viene de sorpresa no tiene comparación. Siguió D-mente, Estelares ...Y ÁRBOL que grosos fueron unos de los que más emocionaron al público y saldé un sueño de escuchar en vivo Vomitando flores! Unos grosos nuestros vecinos de Haedo y también nos brindaron una hermosa versión de El Fantasma junto con Margarita...y Edu que trataba de hacerle hacer pogo hasta el "cocacolero" jajaja.
Después tocaron Los Tipitos y de la mano de mi querido Guille ♥ Los Cafres, hacía como tres años que no los veía en vivo y los amo, son la mejor banda de Reagge del país. La canción A pesar era ideal para la ocación, excelentes estuvieron. Bueno seguimos con....No Te Va Gustar, Fidel Nadal , Vicentico, y por último y los más esperados de la noche LOS AUTÉNTICOS DECADENTES; unos ídolos totales, derrochan alegrían, dibujan sonrisas, logran trencitos en medio de multitudes y parece que por una hora todos eramos fiesteros, felices y contentos...No hay que morirse sin escuchar Vení Raquel o Corazón en vivo.....unos de los pocos en los que la totalidad de la gente conocen el repertorio completo y un momento de linda nostalgia fue cuando fidel se subió al escenario a cantar GENTE QUE NO junto a ellos recordándonos a los viejos tiempos de Todos tus muertos.
Una soleada y entretenida jornada solidaria de la mano de Darín, Carr y Margarita :D Un día sin hambre en nuesro pais


viernes, 14 de mayo de 2010

Confirmado: Green Day en Argentina


Confirmado: Green Day en Argentina
Jueves, 13 Mayo 2010

Tocarán el 22 octubre para presentar 21th Century Breakdown en el Parque de los Niños....

© 2009 - ©FM Rock & Pop


El grupo estadounidense encabezará la grilla de artistas que se presentaran el 22 de octubre en el festival "Pepsi music 2010", que se realizará en el Parque de los Niños, en la Costanera Norte, informaron hoy los organizadores.

Las venta de entradas para esa sexta edición del festival se iniciará el 28 de mayo en el sitio www.tuentrada.com.

Green Day se formó en 1988 en Berkeley, California, y la integran Billie Joe Armstrong (voz y guitarra), Mike Dirnt (bajo) y Tre Cool (batería).
"21st Century Breakdown (2009)", una ópera punk con canciones como "Last Of The American Girls", fue lanzado el 1ro de abril del 2010.

FUENTES: Rock and Pop Y primeraedicionweb
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Este es uno de esos momentos que uno no se olvida jamás, jamás, jamás en la vida. Desde que tenía diez años que los amo, los adoro y son mucho mucho mucho.....algunos me entenderan y gracias a que jamás perdí la esperanza, hoy, se me acaba de para el corazón. Ni más ni menos que eso....la banda que amaste desde tu infancia, que te incursionó en el punk-rock, que marcó una ideología en la que nos diferencia del resto de nuestra generación y a la vez nos unía. Desde 1039 - Smoothed Out Slappy Hours hasta 21st Century Breakdown son mi fanatismo más profundo...los ídolos del punk serán los pistols y los ramones, pero ellos son los dioses del 94 en adelante...yo tendría unos cuatro o cinco años desde la última vez que vinieron, sino me equivoco en el 1998 ¡ay dios ay dios ay dios!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! QUE FELICIDAD MAS GRANDE DO MUNDO. Falte que gane argentina el mundial, me reciba de bailarina y este año....este año.....GREEN DAY GREEN DAY GREEN DAY BILLIE MIKE TREE BASKET CASE LONGVIEW ONE OF MY LIES BRAT MINORITY TIME OF YOUR LIFE JESUS OF SUBURBIA ¡VIVA LA GLORIA! ....La vida descripta en un par de temas que te acompañaron en todas...en todas todas todas

miércoles, 12 de mayo de 2010

Juan Salvador Gaviota

Juan Salvador Gaviota es una fábula en forma de novela escrita por Richard Bach, sobre una gaviota y su aprendizaje sobre la vida y el volar, y una homilía sobre el autoperfeccionamiento y el sacrificio.
Fue publicada por primera vez en1970 como “Jonathan Livingston Seagull — a story”, y se convirtió en un favorito en los campus de las universidades estadounidenses.
A fines de 1972, más de un millón de copias habían sido impresas, Reader's Digest había publicado una versión condensada, y el libro alcanzó el primer puesto en la lista New York Times bestsellers, donde permaneció durante 38 semanas. El libro que se reimprimió en el año 2006 ha logrado un sitial muy especial dentro de la literatura universal


OPINIÓN:

La verdad es un libro cortito y de aquellos para nunca olvidar, me parece muy alentador para todo tipo de personas, para todas las edades. Una fábula que nos ayuda en los momentos que queremos rendirnos, dándonos un aliento de seguridad y valentía. Podríamos citar "Rompe las cadenas de tu pensamiento y romperás también las de tu cuerpo" ¡cuánta razón!, pero no es tan fácil como pronunciarlo, me parece especialmente un aliento para aquellos que practiquen algún deporte o se propongan difíciles metas en su vida.
Un libro dedicado a los que no se conforman con lo que tienen frente a sus ojos, sino que ven más del horizonte y salen en su búsqueda.

FRASES:

♥ "No me importa ser hueso y plumas, mamá. Sólo pretendo saber qué puedo hacer en el aire y qué no."

♥ "La única respuesta que puedo dar, Juan, es que tú eres una gaviota en un millón."

♥ "Gaviota que ve lejos, vuela alto."

domingo, 9 de mayo de 2010

Conociendo a Jane Austen

Conociendo a Jane Austen
(The Jane Austen book club)

Dirección: Robin Swicord
Interpretación: Kathy Baker (Bernadette), Maria Bello (Jocelyn), Emily Blunt (Prudie), Amy Brenneman (Sylvia), Hugh Dancy (Grigg), Maggie Grace (Allegra), Marc Blucas (Dean), Lynn Redgrave (Sky), Kevin Zegers (Trey), Jimmy Smits (Daniel)


SINOPSIS

"Conociendo a Jane Austen" revela las vidas de un grupo de amigos de hoy en día a través del ingenioso prisma de su heroína literaria. Seis miembros de un club de lectura, seis libros de Jane Austen, seis historias entrelazadas durante seis meses en la moderna y bulliciosa Sacramento, donde la ciudad y la expansión de los barrios residenciales se mezclan con la belleza natural del entorno. Aunque las historias contemporáneas no siguen ciegamente los textos de Austen, los seis personajes encuentran reminiscencias, predicciones, advertencias y sabiduría sobre su propia trayectoria en las narraciones de la famosa escritora.

OPINIÓN

Una película muy particular y sumamente original, dirigida especialmente al público que ama la literatura, en especial la de Jane Austen y todos esos ideales que sabemos que entraman sus novelas, seguramente las fanáticas de la autora van a disfrutar de esta película tanto como yo.
Es de esas que no tengo mucho para contar porque es necesario simplemente verla para entender lo que se quiere expresar.
Es de las que ves y decís ¡Yo pienso igual! y casi que se te asoman las lágrimas con esas páginas que seguramente también te conmovieron alguna vez. Y si no los leíste nunca a sus libros, al terminar de verla vas a ir corriendo a comprar alguno xD o tal vez, están ahí en tu biblioteca y nunca asomaste la nariz a sus páginas ¡¿qué esperás?! jaja

Y como siempre....un infaltable Mr Darcy versión siglo XXI;

domingo, 2 de mayo de 2010

Máxima número 2

Así es la vida;
No es el cielo, tampoco es el infierno

Ensueño en Buenos Aires. Capítulo 5

5.
Nace una flor; muere un amor.

Un mes después del encontronazo de nuestros cuatro protagonistas ocurrió lo narrado a continuación:

1. Cecil & Gabriel

Te vi... juntabas margaritas del mantel
Ya se que te trate bastante mal,
No se si eras un ángel o un rubí
O simplemente te vi.
Fito Páez.


En el barrio de Quilmes, Cecil dormía en un pequeño departamento. Contaba con un living- comedor que a su vez era su pieza, pues tenía un sillón-cama. Había una angosta cocina de dos hornallas y un baño sin bidé. Con su sueldo, era más de lo que podía pedir sin ayuda de sus sobre protectores padres que vivían cerca de Marianela, de ahí se conocían.

Todos los días a las seis y media, ni un minuto más, ni un minuto menos se despertaba. Se dirigía a la cocina y preparaba el mate amargo. Realizaba una rutina de ejercicios al compás del sol, repasaba sus libros de filosofía abarcando desde los antiguos griegos hasta los más contemporáneos de su influencia. Salía a caminar y anotaba todo lo que veía interesante en las personas para incluirlos en las notas de la revista.

Volvía a su casa a las doce del mediodía y antes de eso, su nueva costumbre era llamar a Marianela e informarse de todo lo que su amiga tenía para contarle; era su nueva confidente, su asesora y consejera. Aunque rara vez, sus palabras valían la pena. Pero era un alivio para su amiga, desahogarse cada vez que tenía una pelea con Luca o con su padre, o simplemente para contarle lo bueno que había sido el día. Marianela se encargaba de que en su vida, hayan más días soleados que nublados y ser una persona positiva y confiada la ayudaba a ser más feliz que la gente promedio. Además era una alegría simple y contagiosa, tanto que se la pegaba a Luca, como a Gabriel o como a su mejor amiga, Cecil.

Cuando Cecil regresaba a su casa se encargaba de lavar y planchar la ropa de muchas de las vecinas del edificio. No crean que haciendo notas en una revista de mala paga iba a sobrevivir con la economía del país. Ella, era una especie de tintorería casera, y muy conforme quedaban las señoras mayores que ya no tenían ganas de asear sus ropas; ya que Cecil ofrecía un mejor precio. Ya había terminado la primera tanda cuando repentinamente el timbre que nunca sonaba, sonó.

Un sonriente Gabriel estaba en la puerta. La chica quedó atónita y sorprendida.

-¿Cómo sabías mi dirección?- preguntó extrañada
-Quedamos una vez en que la gente dice…
-Hola
-Vas aprendiendo
-Gracias
-Era una ironía….no importa no digas más nada, porque la arruinás.

Cecil lo hizo pasar guardando el silencio que la ayudaba en las relaciones sociales, tratando de parecer inofensiva.

-¿Qué te pasó en la cara?- dijo acercando su mano al rostro de él, en el que se veía un profundo tajo que empezaba a cicatrizar.

-Larga historia, por eso vine. Pasó que llegué como siempre a las ocho treinta al hospital y me encuentro con un paro; los enfermeros y algunos médicos que no tenían ganas de trabajar tomaron el hospital y solo atendían urgencias en la guardia…- Cecil lo observó interesada en su historia, tomaron asiento mientras ella iba por el mate y las medialunas, y Gabriel siguió contando- Entonces, yo quería atender a mis pacientes, porque no atender a la gente, no me parece la manera de reclamar. Y cuando quise entrar a mi consultorio, un enfermero me encajó una piña de improvisto.
El resto ya te imaginás; me quise defender. Vinieron otros a separarnos, el me cortó con el bisturí, diciéndome que era un hijo de puta por no respetar la protesta y bla bla bla. Hasta que me convencieron de tomarme el día, porque los pacientes asustados por el quilombo, se tomaron el raje. Y de todas las cosas que hoy podría hacer en un día libre; decidí venir a saludarte- concluyó con el último sorbo del mate.

Cecil sonrió y se llevó una medialuna a la boca, mostrándole que seguía haciéndole caso al doctor.

-No quiero que te ofendas, porque las mujeres suelen ofenderse cuando se les dice algo así…pero te lo digo como profesional
-Ya sé- interrumpió la chica- Estoy más gordita. La verdad no me ofende, no soy una mujer “usual”, yo no comía por el ascetismo; no por estar flaca…no creo en la realidad impuesta. Pero, me dí cuenta que eso no era en verdad un sacrificio real. Escuchar a los demás como mis pares, no ser egoísta…eso es más difícil, pero lo estoy intentando.
-Viste, los hidratos de carbono hacen magia- los dos rieron despreocupadamente- Tengo una idea…pensé en ir a pasear por los lagos de Palermo ¿Qué te parece?
-Me parece genial.

(…)

Aquel día Marianela y su papá recibieron la noticia; más bien las boletas que le anunciaban en otras palabras que era el final de su vida monetaria, que su economía se venía a pique. Había un increíble agujero negro en su cuenta que no sabía de dónde salió. Literalmente, desapareció la plata. Pensó el señor Landau. De a tanto en tanto fue asumiendo la cruda realidad, y con su confianza, creyó que fue una mala inversión, una baja en la bolsa de valores en general, una inesperada crisis…a Roberto se le ocurrieron las mil y una posibilidades; excepto la de una presunta estafa.


Luca, ese día, recibió una postal de Brasil con sus sonrientes amigos. Él rechazó todo dinero que viniese de la cuenta del padre de su “casi” novia. El problema era que entre ellos nunca usaron ese tradicional término. Un día Marianela le preguntó, “¿Qué eran ellos dos?”. Y Luca le dijo “No sé, pero nosotros estamos juntos, vos sufrís, yo sufro”.
Pero esas palabras quedaban tapadas con la mentira, él no quería contarle, o no podía. Sabía que se había cumplido un mes desde la estafa, y que en cualquier momento, la familia Landau iba a tener que desprenderse de muchos de sus bienes…casi se atrevía a decir que lo más probable para ella era un cambio de nivel social, un cambio de ingresos. En un principio dejar a una “chetita” en una casa normal, sonaba como el plan perfecto, ahora era la perdición. Luca, tenía una confesión que hacer.

(…)

-Desde los ocho años que no me subía a éstos botecitos- decía Cecil entre risas, mientras “navegaban” por la mini Venecia argentina.
-Mal echo, son de lo mejor. Me encantan estos patos que con una miguita de pan te persiguen hasta la General Paz.

Y así pasaron el día, caminaron por el rosedal. Dónde encontraron que el paraíso está escondido en el infierno. Porque en medio de una ciudad tumultuosa se esconden las más preciadas cosas. Compraron unos pochochos y disfrutaron del azúcar en el banco de una plaza. Mientras Cecil le compartía su mundo; aquello de sentarse y observar la gente pasar para escribir sobre ellas en sus notas de la revista.
Le mostró como observar realmente al mundo, le dijo que preste realmente atención a lo que hacían los menores de seis años y que en ellos iba a ver la verdadera felicidad en todo ese lugar. Que mirase a cómo se miraban entre ellos, pero no se observaban y la abismal diferencia que había entre ellos. Mirar los ojos de las personas y ver que simple somos todos, cuántos problemas iguales, cuántas alegrías imperfectas.
También miraron la violencia, divisaron la discriminación, la falta de respeto y la indiferencia a la vida. Buenos aires guardaba los secretos de todos los habitantes en sus calles, en sus manzanas, sus plazas, sus bares y las casa. Nada es predecible en este lugar.

-Pensé que simplemente estabas loca. Pero…tiene mucho sentido lo que decís- puntualizó Gabriel
-Vivo atormentada de sentido, esa es la parte más pesada- canto Cecil riendo-
-Si…eso entendí. Te veo mirando al lado del camino. Pero, podemos caminar juntos.

Gabriel se levantó del banco y se desperezó. Tomó a Cecil de la mano y la obligó a bailar un vals. Se reían mucho, pero la gente pasaba y los miraba mal. Hasta que un nene que pasó con su perro se unió a la danza, lo mismo dos abuelas y unas colegialas.
Miraron a su alrededor y vieron como es crear un minuto de maravilla en medio de la desolación. Gabriel la tomó entre sus brazos y, por primera vez en dos años, pudo sacar el estigma de su antigua novia, ver a Cecil con ojos nuevos y supo sorprenderla con un beso de película, de esos que no se olvidan. Ella respondió con sus labios apurados y dejó que la música de ese imaginario vals, circulara como vino por sus venas.



2. Luca & Marianela

Si aún te queda algo de amor dentro de tu corazón
no me mires a los ojos
que me muero, yo me muero de dolor.
Hacelo por mí
Attaque 77

Luca se levantó a la madrugada y se enfrentó con la realidad que le tocaba vivir; a su lado aún dormía el hermano más pequeño, acurrucado en un rincón, tapándose con la única manta que cubría la fría cama. En un colchón tirado en el suelo dormían las hermanitas mellizas de diez años, y cada día, se turnaban por quien dormía en el suelo y quien en la cama.
El chico se acercó al comedor, donde el novio de su madre se hallaba dormido con la cabeza sobre la mesa y unas botellas de cerveza a su alrededor, mientras Marcela, la mamá, intentaba despertarlo

-¿Hasta cuándo vas a aguantar esto?- le dijo Luca con desdén

Ella ignoró el comentario y le sirvió un mate amargo a su hijo mayor, cuando se dispuso a mezclar el detergente con agua, para limpiar el piso. En ese momento, Rafael levantó la cabeza y podían observarse los ojos inyectados en sangre, el desagradable aliento a alcohol que desprendía y su aspecto completamente desalineado

-Servime algo de comer Marce, y traéme otra botella- le ordenó
-No tengo. Nada de nada. Hay que ver lo que hoy nos trae Luca- dijo Marcela con cierto temor
-¿Yo tengo que pedir y trabajar para este borracho? Te fuiste al carajo vieja- gritó Luca
-No le hablés así tu madre-
-¡No te metas! Sos vos el problema acá. Sos un vago y pago yo tus platos rotos. ¿No te da vergüenza que una mujer te mantenga?- Preguntó un Luca sumamente enojado, un chico diferente al jovial y divertido que todos conocían.

El hombre en su afán de levantarse, derribó una botella que fue a estrellarse al piso y se partió en pedazos. En cuanto, Marcela, suplicaba para que sus dos hombres no pelearan. Rafael tomó por el cuello a Luca y lo empujó lejos, hasta darse con las precarias paredes de chapas. Y, mientras su boca sangraba, logró levantarse airoso y fulminar a su madre y padrastro con la mirada; en tanto ella consolaba a Rafael.


Luca llegó a Recoleta y sintió la familiar sensación de estar en otro mundo, otra época, otra gente. Por momentos sentía un profundo odio e inevitable rencor y, por otro lado, todo de aquel lugar le recordaba a Marianela.
La pelirroja esperaba su llegada recostada sobre la puerta de su casa y en su expresión de preocupación, Luca notó que seguramente se trataba de algo atípico y un nudo se formó en su garganta

-¿Cómo estás princesa?- Le preguntó a modo de saludo, haciendo una pequeña reverencia, como si se tratase de un verdadero príncipe.
-No sé…hoy pasó algo raro- contestó y descendió hacia la calle a recibir a su príncipe versión siglo veintiuno; con sus ojos verdes, otorgados por los lentes de contacto, su gorra de Nike, el piercing en la ceja, y la remera del Barcelona- le llegaron unas notificaciones medio raras a papá.

-Te voy a llevar al mejor lugar de comida que conozco, así te despreocupas- dijo Luca por fuera, mientras por dentro su voz decía “te lo voy a contar”

-Suena bien- contestó con una sonrisa- Puede que sea un error lo otro- ¿Otra vez me vas a obligar a viajar en colectivo y que mis uñas se llenen de tierra?- preguntó con fingido asco.

Llegaron a la costanera, pasadas las once de la mañana. Marianela jamás se había detenido en aquel lugar, solo pasado con el auto.
Era un lugar muy activo y de aspecto festivo. Como todo primer día de fin de semana, se encontraba lleno de nenes correteando por el pasto, mientras alguna madre le pegaba un grito como “No te subas tanto a las rejas, que te vas a caer al agua sucia”

La joven sabía bien que aquella agua sucia, no sólo estaba sucia. Estaba contaminada y realmente era un peligro para esos chicos…la primera impresión de pasivo lugar familiar, había desaparecido de la sien de ella.
Aquel era de esos lugares que se parecen al cielo y al infierno a la vez, mientras algunos adolescentes se encontraban tomando desmedidamente en un rincón, otros jugaban a la pelota y algunas familias enteras incluyendo a la abuela y el perro disfrutaban del sol y el viento fuerte del lugar.

Seguía recorriendo sorprendida el sitio con la mirada y hasta se asustó cuando creyó perder de vista a Luca, hasta que lo divisó en uno de esos famosos puestos de comidas al paso.
-¿vamos a comer comida de camionero?- susurró la chica al oído de su novio
-Vas a comer el mejor “Choripan” del mundo. Con el mejor chimichurri…hasta la mayonesa, el tomate y la lechuga parecen de otro mundo. No te vas a arrepentir- dijo solemne, con la misma emoción que solía usar el chico, para hablar de fútbol

Marianela vio como un hombre acababa de adquirir uno de esos sándwiches y al morder los condimentos se esparcían por los extremos y sintió un severo rechazo a ese lugar
-Eso es demasiado grasoso… ¿cuántas horas de gimnasio voy a necesitar para eliminar eso de mi cuerpo?
-No exageres, lo probás. Sino te gusta, yo no tengo problema en consumir dos- le explicó riendo

Entonces la chica accedió al acuerdo y tras masticar un pequeño pedazo con parsimonia y mantener los ojos cerrados exclamó
-¡Dios! Es genial- y lo degustó como si se tratase del caviar que tan acostumbrada ella estaba.
-Tenemos que hablar- dijo Luca, volviendo a la tierra y esas tres famosas palabras atragantaron la garganta de la chica.

Se sentaron y luego de media hora, tras correr gruesas lágrimas por ambos rostros, el chico contó toda su verdad: Desde haber pasado tiempo en la cárcel, tener una familia un tanto convulsa, hasta su plan sobre Roberto Landau anterior a conocerla, y cómo es que su dinero terminó en Brasil.

Marianela no había dicho ni una sola palabra y estaba con su cabeza agachada con las manos tapándole el rostro del llanto. Respiró profundo y levantó la cabeza

-¿Qué pensás hacer?- le preguntó furiosa- ¿devolverme el esfuerzo de toda una vida de mi papá para mañana, o ir preso?
-No puedo devolverte la plata…no la tengo- objetó con profunda tristeza y extendió su mano en una caricia que fue fuertemente rechazada- Pero, por vos, voy preso. ¡Qué me encierren toda la vida si es posible!
-El drama dejalo para las películas- le dijo con desdén- vamos ya mismo a la comisaría más cercana, hijo de puta.
-Perdón, mi vida- suplicó
-¡Cerrá la boca!- gritó con enojo y las gruesas lágrimas de bronca mezclada con tristeza salían de sus ojos.

En un silencioso viaje llegaron a la correccional y en la puerta a un paso de entrar Marianela tiró de él y lo alejó a unos cuántos metros de la entrada.

-Te amo, más allá de quien seas, aunque más quiero y cuido de mi padre. Pero jamás te dejaría de nuevo en un lugar así, jurame que verdaderamente estás arrepentido- le suplicó con pasión
-Me arrepiento, es lo peor que hice en mi vida- le dijo con voz queda, pero mirándola a los ojos y rozó sus labios con los de ella, mientras la chica cerraba fuertemente sus ojos tratando de negar la situación
-Andate- le suplicó y lo apartó de sí.

Luca corrió y corrió hasta ser solo una figura borrosa en la calle, y Marianela lloró como jamás lloró en su vida.

Ensueño en Buenos Aires. Capítulo 4

Bueno, yo sé que la historia mucho no la sigue nadie xD Pero el que quiera anímese a leerla, que no muerde y también pueden leerla en Purple Rose ^^
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4.

-Gabriel…yo me quiero disculpar- dijo Cecil abiertamente mientras ingresaba al consultorio
-Y yo, trabajar- contestó eligiendo las palabras con cuidado- No te preocupes por eso, y decime que te pasó- le habló cuando le indicaba que se sentara en la camilla
-Me desmayé en el bar de Marianela…pero ya me siento bien.
-A ver…abrí la boca bien grande- ella obedeció y el ingresó el instrumento para observar su garganta, también chequeó su pulso y todos sus signos vitales, para luego sentarse en su asiento y con el aire de suficiencia que conlleva ser doctor le anunció:

-Está todo bastante bien…lo obvio es que tenés una deficiencia de proteínas y vitaminas, por lo ralo que se ve el pelo y por tus uñas que se caen a pedazos deduzco que hace falta calcio, también- apuntó sosteniendo su mano en alto y hablándole como si se tratara de un niño que no comió sus verduras- Te podría recetar unos comprimidos de vitaminas y calcio, pero prefiero que optes por la opción de incluir estas tres cosas en lo que comas, es más simple y menos dependiente. De lo contrario, si caes internada en un hospital…no creo que tengas el humor de querer alcanzar el Nirvana, tanto como la libertad- concluyó con una sonrisa de quien gana en una pelea ideológica.

-Bueno, el especialista sos vos. Así que te voy a hacer caso- dijo una Cecil resignada y miró hacia la puerta- ¿Tenés a muchos pacientes por atender, o podemos hablar ahora?
-Te dejé para el final, no hay más pacientes. Esa fue mi venganza, ahora no hay nada de que hablar
-¿Venganza? Yo pensé que en realidad me quisieras pedir perdón también, porque no todo fue mi culpa. Quizás, si no hubieses sido tan pasional, no te habrías enfadado
-Sos de esas personas que cuando quieren arreglar algo, solo lo arruinan más ¿no?

Los dos rieron y se quedaron largo rato en un silencio incómodo, el que le sigue al intento de romper el hielo. Entonces Cecil expresó:

-Mi problema es que soy como una galletita de relleno de limón, la gente compra las de membrillo, porque son dulces y ricas, y las de limón…
-Son ácidas- interrumpió reflexionando con el seño fruncido
-¿Las probaste alguna vez?
-No, pero supongo que son ácidas…porque obviamente tienen limón. Y por lo que veo son egocéntricas, porque pensé que estábamos hablando de mi, no de vos.
-O de los dos- inquirió con su acostumbrado aire soñador

-Hagamos una cosa, las primeras impresiones no son siempre las mejores. Vayamos a comer al bar de Marianela…los cuatro, aunque no sé quien es ese chico. Me parece perfecto, como tu nuevo médico de cabecera veo que comas algo con mucha grasa e hidratos de carbono, ya es de noche, es la hora de comer y no hay peor cosa que comer solo. No hay peor cosa que comer todas las putas noches de tu vida solo, sin amigos, sin familia, sin un hijo- argumentó al tiempo que sus ojos se llenaban de lágrimas, Gabriel no sabía que era, pero esa chica hacía que sus emociones; sus alegrías y frustraciones salieran a flor de piel- Perdón…yo no soy así de maricón

-Está bien llorar, está bien sentir “Hey Jude, abstente. No cargues con el mundo sobre tus hombros…”
-Está bien- dijo haciendo un gesto con la mano y recobrando la compostura- conozco la canción, y creeme que también se podrían aplicar esas palabras a vos misma-
Ella sonrió con dulzura y tomó su mano
-Me parece una buena idea de comer los cuatros, desde ahora en más…no vas a estar más solo

Cecil lo soltó y se encaminaron hacia la puerta, mientras Gabriel se sacaba el guardapolvo y guardaba sus cosas en el maletín, lo cerró con llave y observó que Cecil tenía una reluciente sonrisa en los labios. Miró en la dirección que ella miraba y pudo ver a Marianela y a Luca besándose apasionadamente, en los bancos dónde la gente suele esperar al turno de ser atendidos.

-Chicos…es un hospital, no un cabaret- dijo sonando a tono de padre

-¿Qué es un cabaret?- preguntó Luca cuando se soltaba de los brazos de la colorada despampanante. Ella lo miró confundida

-¿No fuiste a la escuela?- le dijo

-Claro que sí. Mi vieja me obligó a terminar el secundario.

-¿Y no te enseñaron eso?- preguntó Marianela asombrada

-Un club de putas- respondió Gabriel

-Vamos a comer al bar los cuatro ¿quieren?- dijo Cecil mientras a los empujones levantaba de los asientos a los dos recientes enamorados y tiraba de una mano al doctor. Entre empujones, risas y barbaridades se encaminaron al auto de Gabriel que los llevaría al comienzo de una larga, extraña, agitada e inigualable amistad.

-¿Cómo pasó eso, amiga?- preguntó Cecil a Marianela con curiosidad, en suave susurro para no ser escuchada por los otros dos, que parecían haber entablado una conversación sobre cosas triviales.

-Cosas de la vida, acababas de entrar al consultorio y nos quedamos sentados callados. Hasta que sonó su celular y se apartó por un buen rato, te juro que pensé que hablaba con una chica; porque se puso nervioso, le gritaba al teléfono y caminaba de acá para allá. Hasta que, todavía con el aparato en la oreja, se volvió a sentar y dijo un “Comete vos los fideos, mamá. Te digo que estoy en un hospital y la están atendiendo a una amiga”…o algo así, y cortó. Estaba rojo, yo me maté de la risa. Imaginate con diecinueve años que tiene es un nene de mamá, y yo con mis veinticuatro me hace sentir casi adulta

-No es mucha diferencia cinco años, en realidad- opinó la otra

-Bueno la cuestión es que algo mayor que él soy y me sentí en la obligación de tomar las riendas del asunto. Lo miré a los ojos y le dije “¿Te morirías por mí, no?”

-Bastante extremista, la opción de morir en tu compañía, ¿no lo espantó?- preguntó en tono de burla
-¿Qué si lo espantó?, lo desarmé. Estaba tieso como una roca y tartamudeó algo ininteligible. Por eso lo tomé fuerte de la camisa y me fundí en él- contestó alzando las cejas con una sonrisita de suficiencia- llegaron ustedes y…estamos entrando al auto.

Mientras tanto a Gabriel se lo ocurrió una pregunta parecida a la de Cecil, como todo humano curioso, que le da algo de vergüenza preguntar cosas de su vida a los desconocidos, dijo con prudencia:

-¿Cómo pasó eso?

-Y, ya sabes- le respondió bajando la voz- Cayó muerta a mis pies, siempre les pasa…no es mi culpa, yo no lo puede evitar. Es lo que soy- enfatizó con la misma sonrisa de suficiencia que llevaba Marianela en sus labios.

Sus sonrisas se cruzaron y cada uno más orgulloso que el otro se subieron al auto de Gabriel. Luca en el asiento de adelante para adentrarse en una larga y exhausta conversación sobre todo los planteles de primera división del fútbol nacional, un hondo suspiro se sintió en el asiento trasero que llevaba a las dos muchachas

-No, no, no. Racing en cualquier momento pasa a la B, Independiente es el más grande de la Argentina, sin duda alguna- decía Gabriel

-Callate, muerto. Boca no estará en un buen momento…pero las intercontinentales que lleva consigo hablan solas- retrucaba Luca

-Para, para, para- gritó Cecil desde atrás haciendo un gesto de “Stop” con la mano. Gabriel pegó un volantazo y rayó la calle con sus gomas gastadas después de un chirrido. Todos la miraron alarmados, a ver que le había pasado. Ella se bajó corriendo del auto y entró en un kiosco, a los cinco minutos ya estaba de vuelta en el auto con una expresión tranquila en el semblante.

-La vez anterior te lo pregunté, pero ahora lo afirmo: L-o-c-a- apuntó Luca pronunciando de manera acentuada cada letra de la palabra “loca”.

-En ese kiosco, venden mis galletitas favoritas- comenzó Cecil con la boca llena- Y el doc. Me recomendó hidratos de carbono

-No por excelencia- opinó Gabriel aferrando se la frente- y tampoco que sea algo de vida o muerte el consumo

-Las quería comprar, porque tenés que probarlas. Me dijiste que las galletitas rellenas de limón no te gustaban por ser ácidas…pero si nunca les dabas una oportunidad, nunca sabrías- volvieron los ojos distantes a la expresión de la chica. Le repartió unas cuántas a cada uno y saborearon en silencio sin replicar. Luego de un rato Gabriel habló:

-Me gustan…es más, son las galletitas más ricas que probé en mi vida- y volvió a emprender la marcha hacia el nombrado bar de Marianela “Le suite de Recoleta”.

Al llegar, el famoso Roberto Landau los recibió con una cálida sonrisa y una frondosa cena. Todos parecían contentos y con aire de esperanza en el ambiente; aunque no para Luca. Él estaba a punto de vomitar, en cuanto, se atragantaba con aquella comida, de la cuál no conocía ni el nombre. ¿Qué había echo? Estaba comiendo con el enemigo…y acababa de besar a su enemigo. Y ahora el estafado señor Landau, era una especie de suegro y lo recibía con los brazos abiertos. ¿Quién era él? Un ladrón, y esa gente se había portado espectacular con él. ¿Y sus amigos? ¿Qué dirían?

Todo esto retumbaba en la cabeza del joven y fue interrumpido por unos gritos, que en un principio creyó que era su moral que había explotado y estaba dando un discurso de cómo no pisar la misma piedra dos veces, o acaso tres o cuatro. Muchas macanas había cometido en su vida, empezar a arreglarlas podría ser una buena idea. Si primero lograba salir de aquel enredo. Debería anular la transacción, antes que Roberto se de cuenta de una inminente pérdida en sus ahorros financieros. Tenía que conseguir que sus amigos no lo matasen primero, y por último, y no por eso menos importante, quedarse con la colorada despampanante.

-Señor Landau, yo a usted lo respeto de corazón. Pero su hija es una porquería, me dejó el local todo el día. No me preguntó si yo podría cubrir su turno, se fue con sus amiguitos y yo acá. Tengo un hijo de tres años en casa que me espera, para que le de su comida y lo arrope. ¡Ésta estúpida no me puede quitar el preciado tiempo de mi día!- gritaba la empleada que había reemplazado a Marianela.

Roberto se había quedado helado y sin palabras, no sabía si consolar a la mujer por el mal día que había tenido. O echarla de su local por insultar a su hija. No hay peor cosa para un padre que el maltrato a un hijo.

-Perdón, Romina…no fue mi intención- susurró Marianela, desprovista de su tono enérgico y su carácter dominante. La mujer la observó dos instantes y le estampó la cara de una cachetada, pronunció un “renuncio” por lo bajo y se adentró en la helada calle, mientras gruesas lágrimas caían por sus mejillas.

Todos quedaron en silencio y no se atrevieron a preguntar nada. Marianela se sentó en una silla y alejó con un gesto a quienes se acercaban a consolarla. Levantó la vista y sus ojos estaban inundados de lágrimas, su mirada perdida, rememorando flashes de su vida en un pequeño lapso.

-Tiene razón- entonó en voz alta para que la escuchase todo el local- No pensé en ella al irme del negocio…sólo pienso en mi. Quizás tiene razón la gente al pensar que vivo en una burbuja, que sólo me preocupan estupideces. Romina tiene mi misma edad, y es el sustento de una familia. Yo no tengo esa necesidad ¿Soy culpable de eso? Soy inútil.

-Hija…-dijo el padre con pesar.

Marianela se levantó y salió por la misma puerta que entró. Con la cabeza gacha y el autoestima derrumbado, dejando “Le suite de Recoleta” en un tono sombrío y apagado. Cecil, Gabriel y Luca se miraban atónitos. Hicieron un ademán de salir en busca de su amiga, pero el señor Landau los frenó.

-Déjenla que con su corazón, va a resolver el dilema-.

sábado, 1 de mayo de 2010

Los Inmortales de Dulce Veneno

LOS INMORTALES

En Cephei o reino paralelo a la tierra conviven los grandes imperios de inmortales (lobos, vampiros, hadas, demonios, ángeles y demas) todos saben que todos nacieron de una variación de la diosa Cynthia y del dios Ariel , pero nadie sabe realmente como, solo rinden culto , y algunos ya no creen, viajan a través de portales a distintos mundos, entre ellos el planeta tierra.

No se conoce a ciencia cierta quién es el causante de las actuales matanzas de líderes nobles de las altas castas, los inmortales Podrán unirse? podrá conocerse la verdad acerca del aislamiento de sus dioses? y los dioses estarán de su parte?



recuerden que pueden seguir la novela de Sweet por medio de este enlace: http://reinos-inmortales.blogspot.com/