sábado, 24 de octubre de 2009

Destruidas: Primer Capítulo (2da Parte)

DESTRUIDAS

1. Luna, Juntos es más fácil.


2. Katrina, no te fíes de extraños.

3. Estefania, heridas de la infancia.

Para Mel y para Pulga, por leer el anterior ^^. Espero que les guste el final del primer "Cortito"

1. Segunda parte:

Al domingo siguiente, Luna se encontraba nuevamente caminando entre las calles del centro para volver al psicólogo, preguntándose si lo necesitaba realmente o si solo era puro capricho.

-Hola- saludó despreocupado Francisco y pasó junto a ella por la puerta de entrada
-¿Cómo estuvo tu semana?- preguntó ella tratando de sonar casual y no demostrar lo cuanto le alteraba su presencia
-¿Y si mejor te pregunto por la tuya?- indagó con sugestión

Luna sacudió la cabeza negativamente y no trató de sonsacar más nada de él, ni de sonar casual, ¿a caso era ella una persona casual? No
Entraron a la sesión y Luna notó que solo estaban ellos tres
-¿No era en grupo?- observó aburrida y un poco irritada, como siempre
-Sip, nosotros. O sea; él, vos y yo- objetó señalando con el dedo uno por uno- Bueno, ¿Por qué les parece que los puse en la misma sesión?
-¿Porque así trabaja menos?
-Buen Punto, Fran…pero no es por eso
-¿Porque el estado no le da demasiadas horas para cubrir todos los turnos?

Los otros dos la miraron atónitos y Luna se sintió excluida inmediatamente, entonces se enfuruñó y empezó a golpear ansiosa el piso con el pie
-¿Te querés ir?
-No sería mala idea
-¿Podemos empezar, ya?- interrumpió Francisco
-¿Por qué siempre tenés que interrumpir a las personas cuando hablan?- explotó ella
-Es la primera vez que te interrumpo- alegó mirándola con desdén- perseguida- agregó entre dientes
-Agh, no voy a venir para que me traten así- aseguró con decisión y encontrando una excusa para levantarse, tomar sus cosas e irse- ni siquiera lo necesito
-Claro que no lo necesitás- dijo con él con una sonrisa y le arrancó la mochila del hombro- y por eso tenés eso- terminó volcando sus drogas sobre la mesa

Luna roja de odio e ira tomó sus cosas sin dejar de mirar el piso y salió corriendo del lugar
-Volvé, Luna. Debemos conversar sobre esto- sonaba la voz del psicólogo desde dentro. Tras una ojeada a su atónito terapeuta, Francisco la siguió

-Eso fue demasiado estúpido- le espetó cuando la interceptó en la salida del psiquiátrico reteniendo su brazo con fuerza
-No tenías derecho de hacerme eso, sólo porque pensás que estás peor que yo- gritó dando unos golpecitos inconcientes a la estrecha manguerita que se escondía tras sus pantalones- Perdón- concluyó soltándose de él y este río
-Esto no es nada, comparado con el resto, vamos- y volvió a agarrarla del brazo, está vez arrastrándola por la acera a una velocidad considerable
-¿A dónde vamos?
-A mi casa

Luna debería no ir tras un extraño, pero… ¿qué más da? Y así caminaron dos cuadras hasta llegar a la parada del “60” ¿Hay algún barrio por el cuál no pase relativamente cerca esa línea? No.

-Y… ¿Dónde queda?- preguntó Luna tras bostezar luego de media hora de viaje
-En La Boca, falta poco- avisó mirando su reloj. Luna se puso sus auriculares y le tendió uno a Francisco
-Eso es una porquería- dijo con una resplandeciente sonrisa tras escuchar durante quince segundos
-Gracias, que chico más cortes
-De nada, cuando quieras

Los dos rieron y pronto bajaron a la turística ciudad, hacía tiempo que ella no visitaba la zona y no descansó hasta pasar por Caminito, el museo de Quinquela Martín, el predio de la cancha y comerse un “choripán”, por supuesto. Casi no extrañaba las pastillas, hasta que pensó en ellas y las quiso de vuelta…pero al ver a Francisco con una mirada inquisitiva cada vez que revisaba su mochila decidió dejarlo por el momento

-¿No te molesta?- curioseó mirando nuevamente el lugar de las “mangueritas”
-Por supuesto, pero hay cosas peores- contestó mientras abría la puerta de su humilde casa, pero encantadora a la vez, como todas esas casas de la zona, todas de distintos colores y dibujos en las paredes
-Buen día- saludó Luna a la mujer sentada en la mesa, que dedujo sería la madre de Francisco. Ella la escudriñó y arrugó la nariz, pero no contestó nada
-Lo ves, eso es peor. Ella es mi mamá y ni siquiera sabe quien soy.
-¿Xavier? Traeme el té, por favor- pidió dulcemente la señora
-Xavier, es mi hermano. Un auto lo atropelló en el 2000, y desde entonces ella está así- dijo mientras se encaminaba a la cocina y traía té para los tres

Entonces; Luna, Francisco y su madre tomaron el té con unas galletitas de agua, charlando sobre sus vidas, sus días, sus desamores, del frío y del calor, de la tristeza y la alegría hasta que poco a poco se hizo de noche.

Luna se despidió de Teresa, la mamá de Francisco y Xavier, que según ella había sido una gran escultora, cuyas obras que decoraban la casa lo demostraban y sólo hablaba de ello.

-Gracias- concilió Luna en el umbral de la puerta dirigiendo una alegre mirada a los ojos de él- necesitaba esto
-Yo también- coincidió con una sonrisa y tomó su mano- ¿Te veo mañana?
- Sí, mañana a la misma hora.

Y él cerró la puerta tras sí viéndola alejarse tras la oscura noche, que envolvía el cielo surcado de estrellas y respiró profundamente dejando que el aire llene sus pulmones de esperanza y un incierto presentimiento.

2 comentarios:

MelanieCB* dijo...

gracias Ro ^^
(x la dedicatoria y x la segunda parte)
...........besos*

Pulga dijo...

Aaaa, no puedo creerlo, gracias por la dedicatoria! y la verdad es que escribis excelente Ro. Amo tus cortitos =D Continua asi ;) y espero ansiosa el segundo cortito
besos